¡Pobre barca mía en la mar abandonada!
(Pobres sueños rotos muriéndose en los oleajes).
¡Hace tanto tiempo, tanto, que yace anclada
del retorno triste de los falaces viajes!
Hoy lloro un tiempo viejo, muerto ya
doblándome las manos en el pecho,
lloro el Idilio que ya no volverá…
y aún más, siento mi corazón deshecho,
y, más atroces siento mis heridas
a un torrente de lágrimas saladas…
¡quién pudiera olvidar las cosas idas
y en la muerte guardarlas sepultadas!
