VII SALID, mujeres, de esta tierra y vedla;ahora podéis, oh, núbiles doncellas,untar vuestros caminos de alhelíes,de mirtos, clavellinas y violetas; porque ella viene y llega,
Autor: Antenor Samaniego
VIII A ORILLAS, Galatea, de la tardetu cabellera de azafrán semejamás que una lámpara una flor que arde… ¿Qué flor en estallido es tu bermejaboca
II TRISTAN el niño recorreun mundo sumerso en su alma:maravillado contemplasus mágicos panoramas;su helada frente de muertosueña dominios de nácar;¡qué hermosos sus verdes ojos!y en
III FAUNO y faunesa a la sombradel olivar amarillo:miran con ojos soñantesun suave prado de lirios. La brisa pulsa en las hojassu diapasón de suspiros;riega
Una mujer se desviste. Su cuerpo –pétalo inmenso-comienza a radiar una tenue luz de nácar. Pareceque mágicos pinceles empezaran, invisibles y misteriosos,a dibujar, firmes, rítmicas,
Aéreas, vaporosas maquinariasse instalan en las cimas. Rojos rayospican como águilas imaginariaslas sombras. Dentro un ruido de caballos.Primero un deleitoso mar de malva,luego un rosa
Siento que cada vez soy más agua y menos lodo.Menos sombra habita en mí y me invade no sé qué lumbre.Me desligo del polvo y
Pero estoy obligado a perdonar al que me afrenta,al que me hace comer el dolor en forma de pan,al que me hace beber la hiel
El sol, al agonizar, muerde las alas de la noche.Rápidamente atraviesa mis sienes una mala idea.Doy al viento mi silbido, mi rostro a la sombra.Estoy
Gigantesco reptil enjoyado de lucesel Mantaro atraviesa la inmensa travesía. El Mantaro, el Mantaro, río solemne, río,dios dragón recamado de gualdas y amatistas. Silencioso unas
